Sé de manera casi perfecta que no
puedo esgrimir tan sólo con palabras, y peor aún; con razones y argumentos más
que válidos, asuntos que hoy se manejan de una forma distinta, de manera
irracional y sesgada, de forma miserable y tendenciosa; donde las honras,
dignidades, respetos y honorabilidades han quedado en la más absoluta derrota, con
tan sólo el rótulo del quien en vida fue; estos valores yacen en lo profundo de un mar
de podredumbre, mar de miseria, mar de desperdicio; mar el cual nosotros seres
humanos, frente a la vorágine de cosechar y cosechar sin sembrar, de arrancar frutos
verdes que crecieron sin que los hayamos cuidado y trabajado como se debe; incrementamos. Esta inmensa masa nauseabunda de antivalores y
escasa de razonamiento, mas que para conspirar y destruir, hoy nos gobierna y nos somete.
El Apoyo
¿A quién vas a apoyar?
En realidad a nadie, yo trabajo −
léase bien − con visión de un futuro mejor pensando en todos, porque alguien
debió pensar así cuando yo era niño, porque alguien de alguna forma lo hizo; y
hoy no puedo mantenerme ajeno a trabajar en pos de ello, en pos de entender que
el éxito de nuestros hijos y nietos dependen de lo que hoy se siembre, de cómo
hoy se trabaje; las satisfacciones parten desde las necesidades básicas
insatisfechas, necesidades que deben cubrirse a como dé lugar. Yo trabajo y busco personas con similitudes a
mis convicciones y principios para poder construir aquello a lo que algunos
entienden y se afanan por hacerlo. Si me
agrupo con personas que hablan grosería todo el tiempo, es un hecho que termine
hablando como ellos (si es que no me agrupé porque me gustó como hablaban); si
me agrupo con ladrones, es un hecho que terminaré robando; si me agrupo con
gente que pinta lo malo como justo, es una realidad que terminaré defendiendo
aquello que se consigue de formas no muy decentes y con pana y elegancia me rascaré
el pecho.
La Portátil
Yo no me permito usar un Facebook
trucado y anónimo para lanzar diatribas y falsedades, para atacar con mentiras
y derrumbar a otros (sobran las verdades), ofrezco mi trabajo, mi ingenio, mi poca creatividad para sembrar
hoy en tierra casi estéril, aquello que se podría regar y luego sostener. Ofrezco mi imagen, honorabilidad, respeto y
con todo ello mi familia, y con orgullo y sin prejuicio declaro mi adherencia a
un movimiento político. No llamo a las
radios con un nombre que no me corresponde, por la sencilla razón de no querer
incrementar ese nauseabundo mar de desastres humanos, ¿cuántas veces los hijos habrán
visto mentir a sus padres al ofrecer un nombre que no les corresponde? No estoy equivocado y eso lo tengo seguro,
quizás puedan rotularme como soñador, eso sí; pero sueño, anhelo y codicio un
distrito donde los niños se enorgullezcan de ver a sus mayores, donde los niños
tengan todo aquello que sus autoridades deben darles, todo en el marco del amor,
respeto y la DIGNIDAD; − a los niños todo con amor − no como un favor, no como
una dádiva; donde los mayores entiendan que su honorabilidad y DIGNIDAD no
pueden ser comprados por una promesa falsa hecha con voz estruendosa y
ridícula; donde los jóvenes entiendan que de ellos depende el futuro de su
hijos, nietos y biznietos, un futuro al que si no le doy la importancia
requerida, me recordarán por lo mezquino, egoísta y holgazán que fui, un futuro
donde ambicione lo justo y necesario para mí y los míos, y si mis habilidades
me permiten mucho más, pues tendré que trabajar en pos de ello cavilando en sus
implicancias; adultos mayores que gocen sus años de descanso viendo a sus hijos
y nietos y los de otros conseguir lo que se trazan acompañados de una autoridad
doliente de sus necesidades y aflicciones.
El Movimiento
El movimiento político DIGNIDAD SAMEGUANA, que lidera el Señor José Flores Vera está integrado por personas que
como yo de alguna forma persiguen todo ello, − ¿quién no lo quisiera? – personas
que como yo y como todos nos equivocamos, pero condenamos a aquellos que van
siempre en pos del error para enriquecerse y con ellos a todo un séquito de ladrones. Hoy atisbo una pequeña esperanza de que los
recursos sean canalizados de tal forma que alcance para todos; grandes,
pequeños y chicos, gane quien gane esta pugna electoral; y la verdad es que
mucho temo que se enquiste la mentira indolente y orgullosa en mi distrito. Y así como hoy elevo el nombre de DIGNIDAD SAMEGUANA a la palestra, resalto sus valores y virtudes, resalto a los
candidatos y resalto algunas trayectorias; resaltaré también sus desaciertos en
caso de llegar a conquistar el anhelado sueño; me enervaré ante la corrupción y
la prevaricación, haré llegar con la misma o mayor fuerza mi voz con queja y
denuncia si ellos se equivocasen u omitieran acciones a sabiendas de las responsabilidades
que implica este tipo de participaciones.
Estimado amigo, intercambia tu
voto por promesas tangibles y reales, ¡con resultados para todos!, no
hipoteques ni cajees tu DIGNIDAD y con ella la de tu familia entera, para luego
trabajar tres meses y quedarte sin nada; sin DIGNIDAD porque al despedirte
también la mancillaron, sin trabajo, con el futuro inmediato a la deriva, con
necesidades básicas sin cumplirse y con las que te encuentras veinte veces al
día, y lo peor; aquel que te prometió el oro y el moro sigue ahí y mofándose de
las desgracias del resto de la población, vota consciente y razonando, evalúa
la calidad de las personas, la calidad de su familia, sus aficiones, sus
aciertos, sus desaciertos, trata de meterte en su pensamiento de acuerdo a como
lo ves.
Que nuestro Señor Todopoderoso
nos ilumine a todos a la hora de definir quién nos ha de gobernar.
Así dice el Señor:
5«¡Maldito el hombre que confía en el hombre!
¡Maldito el que se apoya en su propia fuerza
y aparta su corazón del Señor!
6 Será como una zarza en el desierto:
no se dará cuenta cuando llegue el bien.
Morará en la sequedad del desierto,
en tierras de sal, donde nadie habita.
¡Maldito el que se apoya en su propia fuerza
y aparta su corazón del Señor!
6 Será como una zarza en el desierto:
no se dará cuenta cuando llegue el bien.
Morará en la sequedad del desierto,
en tierras de sal, donde nadie habita.
7 »Bendito el hombre que confía en el Señor,
y pone su confianza en él.
8 Será como un árbol plantado junto al agua,
que extiende sus raíces hacia la corriente;
no teme que llegue el calor,
y sus hojas están siempre verdes.
En época de sequía no se angustia,
y nunca deja de dar fruto.
y pone su confianza en él.
8 Será como un árbol plantado junto al agua,
que extiende sus raíces hacia la corriente;
no teme que llegue el calor,
y sus hojas están siempre verdes.
En época de sequía no se angustia,
y nunca deja de dar fruto.
Jeremías 17:5-8
Dios los bendiga Amigos
Seguimos pronto.