sábado, 22 de junio de 2013

Dignidad

Sé de manera casi perfecta que no puedo esgrimir tan sólo con palabras, y peor aún; con razones y argumentos más que válidos, asuntos que hoy se manejan de una forma distinta, de manera irracional y sesgada, de forma miserable y tendenciosa; donde las honras, dignidades, respetos y honorabilidades han quedado en la más absoluta derrota, con tan sólo el rótulo del quien en vida fue;  estos valores yacen en lo profundo de un mar de podredumbre, mar de miseria, mar de desperdicio; mar el cual nosotros seres humanos, frente a la vorágine de cosechar y cosechar sin sembrar, de arrancar frutos verdes que crecieron sin que los hayamos cuidado y trabajado como se debe; incrementamos.  Esta inmensa masa nauseabunda de antivalores y escasa de razonamiento, mas que para conspirar y destruir,  hoy nos gobierna y nos somete.

El Apoyo
¿A quién vas a apoyar?
En realidad a nadie, yo trabajo − léase bien − con visión de un futuro mejor pensando en todos, porque alguien debió pensar así cuando yo era niño, porque alguien de alguna forma lo hizo; y hoy no puedo mantenerme ajeno a trabajar en pos de ello, en pos de entender que el éxito de nuestros hijos y nietos dependen de lo que hoy se siembre, de cómo hoy se trabaje; las satisfacciones parten desde las necesidades básicas insatisfechas, necesidades que deben cubrirse a como dé lugar.  Yo trabajo y busco personas con similitudes a mis convicciones y principios para poder construir aquello a lo que algunos entienden y se afanan por hacerlo.  Si me agrupo con personas que hablan grosería todo el tiempo, es un hecho que termine hablando como ellos (si es que no me agrupé porque me gustó como hablaban); si me agrupo con ladrones, es un hecho que terminaré robando; si me agrupo con gente que pinta lo malo como justo, es una realidad que terminaré defendiendo aquello que se consigue de formas no muy decentes y con pana y elegancia me rascaré el pecho.

La Portátil
Yo no me permito usar un Facebook trucado y anónimo para lanzar diatribas y falsedades, para atacar con mentiras y derrumbar a otros (sobran las verdades), ofrezco mi trabajo,  mi ingenio, mi poca creatividad para sembrar hoy en tierra casi estéril, aquello que se podría regar y luego sostener.  Ofrezco mi imagen, honorabilidad, respeto y con todo ello mi familia, y con orgullo y sin prejuicio declaro mi adherencia a un movimiento político.  No llamo a las radios con un nombre que no me corresponde, por la sencilla razón de no querer incrementar ese nauseabundo mar de desastres humanos, ¿cuántas veces los hijos habrán visto mentir a sus padres al ofrecer un nombre que no les corresponde?  No estoy equivocado y eso lo tengo seguro, quizás puedan rotularme como soñador, eso sí; pero sueño, anhelo y codicio un distrito donde los niños se enorgullezcan de ver a sus mayores, donde los niños tengan todo aquello que sus autoridades deben darles, todo en el marco del amor, respeto y la DIGNIDAD; − a los niños todo con amor − no como un favor, no como una dádiva; donde los mayores entiendan que su honorabilidad y DIGNIDAD no pueden ser comprados por una promesa falsa hecha con voz estruendosa y ridícula; donde los jóvenes entiendan que de ellos depende el futuro de su hijos, nietos y biznietos, un futuro al que si no le doy la importancia requerida, me recordarán por lo mezquino, egoísta y holgazán que fui, un futuro donde ambicione lo justo y necesario para mí y los míos, y si mis habilidades me permiten mucho más, pues tendré que trabajar en pos de ello cavilando en sus implicancias; adultos mayores que gocen sus años de descanso viendo a sus hijos y nietos y los de otros conseguir lo que se trazan acompañados de una autoridad doliente de sus necesidades y aflicciones.

El Movimiento
El movimiento político DIGNIDAD SAMEGUANA, que lidera el Señor José Flores Vera está integrado por personas que como yo de alguna forma persiguen todo ello, − ¿quién no lo quisiera? – personas que como yo y como todos nos equivocamos, pero condenamos a aquellos que van siempre en pos del error para enriquecerse y con ellos a todo un séquito de ladrones.  Hoy atisbo una pequeña esperanza de que los recursos sean canalizados de tal forma que alcance para todos; grandes, pequeños y chicos, gane quien gane esta pugna electoral; y la verdad es que mucho temo que se enquiste la mentira indolente y orgullosa en mi distrito.  Y así como hoy elevo el nombre de DIGNIDAD SAMEGUANA a la palestra, resalto sus valores y virtudes, resalto a los candidatos y resalto algunas trayectorias; resaltaré también sus desaciertos en caso de llegar a conquistar el anhelado sueño; me enervaré ante la corrupción y la prevaricación, haré llegar con la misma o mayor fuerza mi voz con queja y denuncia si ellos se equivocasen u omitieran acciones a sabiendas de las responsabilidades que implica este tipo de participaciones.

Estimado amigo, intercambia tu voto por promesas tangibles y reales, ¡con resultados para todos!, no hipoteques ni cajees tu DIGNIDAD y con ella la de tu familia entera, para luego trabajar tres meses y quedarte sin nada; sin DIGNIDAD porque al despedirte también la mancillaron, sin trabajo, con el futuro inmediato a la deriva, con necesidades básicas sin cumplirse y con las que te encuentras veinte veces al día, y lo peor; aquel que te prometió el oro y el moro sigue ahí y mofándose de las desgracias del resto de la población, vota consciente y razonando, evalúa la calidad de las personas, la calidad de su familia, sus aficiones, sus aciertos, sus desaciertos, trata de meterte en su pensamiento de acuerdo a como lo ves.

Que nuestro Señor Todopoderoso nos ilumine a todos a la hora de definir quién nos ha de gobernar.

Así dice el Señor:
5«¡Maldito el hombre que confía en el hombre!
    ¡Maldito el que se apoya en su propia fuerza
    y aparta su corazón del Señor!
Será como una zarza en el desierto:
    no se dará cuenta cuando llegue el bien.
Morará en la sequedad del desierto,
    en tierras de sal, donde nadie habita.
»Bendito el hombre que confía en el Señor,
    y pone su confianza en él.
Será como un árbol plantado junto al agua,
    que extiende sus raíces hacia la corriente;
no teme que llegue el calor,
    y sus hojas están siempre verdes.
En época de sequía no se angustia,
    y nunca deja de dar fruto.

Jeremías 17:5-8

Dios los bendiga Amigos
Seguimos pronto.