viernes, 6 de agosto de 2010

La fiesta de las elecciones

Debo entender que las elecciones son una fiesta, por lo visto a nivel mundial en países con sistema democrático y de 1º mundo, pero tengo algunas observaciones y apreciaciones aplicadas al nuestro acerca de todo este suceso, muy importante para todos nosotros por cierto.

Como sabrán mis congéneres y otros mayores que tenemos la existencia de partidos políticos constituidos desde hace muchos años en nuestro país los cuales poseen un acta de estatutos que se han ido modificando hasta obtener una doctrina y un estilo político y de pensamiento como Acción Popular, PPC, APRA y otros.

Actualmente considero que toda esa fiesta que se genera en la previa a la elección de determinado canditado está completamente distorsionada o peor, que ha mutado.

El ciudadano peruano en un gran porcentaje es copia fiel de los modelos y sistemas extranjeros y no voy a condenar o juzgar a aquellos que caen en esta provocación, por que alguna vez en mis tiempos escolares también caí, pero es perdonable mientras no pase más allá de un sueño o se copie algo que sea útil. Dentro de toda la influencia que recibimos a través de la TV o el internet, siendo el blanco más fácil la niñez y adolescencia por cierto; tenemos los procesos electorales que se llevan a cabo en países de 1º Mundo, es decir aquellos que han logrado un gran nivel de industrialización, y por tal motivo gozan de los mejores estándares de vida, que es posible gracias a la tecnología y riqueza alcanzados. Y existe una gran conexión entre países con este tipo de estatus y el hecho de que posean instituciones democráticas robustas.

Lamentablemente sólo copiamos la mascaras, el inicio o el final del modelo mas no el sistema completo, no podemos concluir con un sistema democrático ordenado y honesto completo. Allá los ciudadanos participan apoyando y avivando a su o sus candidatos por doctrina y por comulgar en ideas, pensamientos y hasta aficiones con el candidato pero lo único que viene a cambio del voto es mantener el mismo sistema inalterable e incorruptible e incluso mejorarlo.

Por nuestra parte, elegimos al menos malo entre todos, es decir escojo la fruta menos podrida de todas. El canditado hipoteca su eventual gestión y desde que inician su campaña empiezan a fingir y falsificar, siendo esto conocido por todos nosotros hacemos lo mismo como electores y es peor; acostumbré al comerciante a ofrecerme lo podrido. Hemos desterrado de nuestras conciencias y subconscientes la palabra doctrina. He podido observar aqui en mi tierra todo este tipo de movimientos por que ya no interesa lo que piense u ofrezca el candidato para el pueblo en su conjunto, si no lo que me ofrezca a mi como individuo, pinta las paredes, pega afiches en los postes, anticampaña y ya ganaste. Este ya es un estilo institucionalizado, es una doctrina sin doctrina. Conforme pasa el tiempo este modelo se afirma y ya perdura por que aquellos que están llamados a elegir bien y quitar autoridad o posibilidad de gobernar a los malos prospectos que sólo atrasan, es decir nosotros, nos convertimos en sólidos participantes protagonistas en su avance. Los gobiernos anteriores donde la corrupción y el desorden eran el comun denominador constituye más que un prescedente ya que no podemos quitarlo por que los niveles de corrupción han alcanzado hasta al más fuerte luchador contra la corrupción.

Los más perjudicados, las generaciones en crecimiento y desarrollo y las nacientes claro, pero como les dije; nosotros somos los llamados a elegir bien y si se trata de copiar un modelo, que sea el más útil y completo.

Ciudadanos honestos y ordenados conllevan a autoridades Honestas y Ordenadas

Dios los bendiga
Seguimos Pronto.